Los calçots constituyen un regalo culinario de Cataluña, apreciado por su delicado sabor y su rica textura. Son una especie de cebolla tierna y dulce, obtenida mediante un proceso de cultivo especial que permite un tallo largo y blanco. Los calçots deben su nombre al proceso de «calçar» o cubrir con tierra la cebolla a medida que crece, lo que estimula su crecimiento vertical y su blanqueamiento. El resultado es un tallo suave y tierno, listo para ser disfrutado por los entusiastas de la gastronomía.
¿Cuando es la temporada de calçots?
La temporada de los calçots va desde los primeros días de Noviembre hasta mediados de primavera, siendo los meses de enero, febrero y marzo los más propicios para su consumo. Al margen de este periodo, es posible encontrarlos, aunque no en su máxima expresión. El proceso de cultivo de estas hortalizas es bienal, comenzando con el bulbo de la cebolla cultivado entre finales de Agosto y Septiembre y culminando con la recolección entre noviembre y abril cuando alcanzan una longitud de entre 15 y 20 centímetros.

Calçotada en el Mas Bell
El sabor único de estas preciadas cebollas
A pesar de ser una variedad de cebolla, los calçots sorprenden con su sabor suave y ligeramente dulce. Se deben consumir calientes y se deben sumergir generosamente en una salsa especial llamada romesco. Esta salsa, aporta un sabor intenso y exquisito, logrando un equilibrio perfecto entre la dulzura de la cebolla y el sabor robusto de la salsa.
La calçotada: una experiencia culinaria única
En Cataluña, los calçots no son simplemente un alimento, sino una celebración. La «calçotada» es una reunión tradicional en la que amigos y familiares se juntan para disfrutar de los calçots. Esta fiesta culinaria se celebra principalmente durante los meses de invierno, cuando los calçots están en su mejor momento. En estas reuniones, los calçots se asan a la brasa hasta que quedan negros por fuera y jugosos por dentro. Su consumo se realiza de manera característica: se pelan con las manos, se mojan en la salsa romesco y se llevan a la boca. Para evitar manchas, es común el uso de baberos durante la calçotada.

Ella prefiere el calçot que la foto 😀
El valor nutricional de los calçots
Además de su delicioso sabor, los calçots tienen un alto contenido de minerales y vitaminas. Son una fuente rica en fósforo y tienen propiedades diuréticas que ayudan a eliminar líquidos del cuerpo. También son antioxidantes, gracias a su contenido de sustancias antiinflamatorias que mejoran el sistema inmunológico. Además, contienen vitamina A, vitamina C y vitamina K, esenciales para reforzar los huesos y los tejidos del cuerpo.
Los calçots en la cocina
Aunque asar los calçots a la brasa es la forma más tradicional de cocinarlos, existen otras formas de prepararlos. Uno puede optar por cocinarlos al horno o en la plancha eléctrica. Otra opción es rebozarlos una vez cocidos y freírlos. Independientemente de cómo se cocinen, los calçots deben ser servidos calientes y acompañados con su salsa romesco.
Dónde comer los mejores calçots
La pregunta es, ¿dónde encontrar los mejores calçots? Estas cebollas son originarias de las comarcas de Tarragona, como el Alt Camp, el Baix Camp y el Baix Penedès. Sin embargo, la zona de Valls es considerada la mejor zona para comer el calçot. En Valls, los restaurantes suelen ofrecer menús de calçotada durante toda la temporada, utilizando un producto de proximidad (KM 0).
Si no tienes la oportunidad de viajar a Cataluña durante la temporada de calçots, no te preocupes. Actualmente, es posible comprarlos en supermercados y tiendas gourmet, y disfrutar de una calçotada en casa. Simplemente necesitarás una parrilla, leña para el fuego, salsa romesco y, por supuesto, los calçots. Y no olvides los baberos para proteger tu ropa mientras disfrutas de este manjar.
No descartes viajar a Cataluña durante la temporada de las calçotadas, porque es realmente una experiencia que debes vivir. Además también podrás degustar otras delicias de la gastronomía catalana y disfrutar de la rica cultura e historia de la región. Así que, si te preguntas dónde comer los mejores calçots, la respuesta es sencilla: ¡en Cataluña!
Si quieres vivir una experiencia única, no dudes en contactarnos para reservar tu calçotada en nuestro Mas Bell en Tarragona.
